quinta 06 maio 2010 21:14
Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sentido una atracción
particular por las piedras. Las gemas se encuentran dispersas por
el planeta desde que la tierra acomodaba su rotación alrededor del
sol. La innumerable cantidad de piedras preciosas y semipreciosas y
su infinita variedad de colores y formas fue dado por el proceso de
cristalización. Las crónicas más antiguas nos hablan de su
extracción desde el legendario Egipto hasta las minas del valle de
Oxus en Afganistán. Rodeados de estas y a través de los milenios el
hombre también ha sentido su poder, en la mayoría de los casos,
benéfico, y solo en algunos, maléfico; y ha transmitido por
tradición este conocimiento hasta nuestros días. Las tradiciones
más antiguas y las investigaciones actuales coinciden en que el
hombre es un receptor y transmisor de energía al igual que los
cristales. Por lo tanto podemos encontrar en sus diversas
variedades las cualidades que vibran en sintonía con nuestros
cuerpos. En un lugar mágico, donde se percibe la energía de la
naturaleza y rodeada de una vegetación agreste se encuentra Wanda,
una ciudad famosa por su mina de piedras semipreciosas que afloran
a ras del suelo dejando ver gemas en bruto de inconmensurable
belleza y gran poder energético. Un cristal de geoda es un ser
mineral que requiere de protección y cuidado especial por parte del
que lo posee. De todas las maravillas naturales de la tierra, las
geodas, los cristales y las piedras han sido duraderas y en ellas
se manifiestan los cambios cíclicos de evolución hasta nuestros
tiempos. Las geodas contemplan la vida de quien las posee para
estabilizarlo en su transitar terrenal, creando una armonía
permanente a la que se le denomina escudo psíquico protector.
sexta 30 abril 2010 21:31
quarta 28 abril 2010 21:23
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